LA NAVIDAD, Microrrelato

Para el  Círculo de Escritores

Cuando eramos  niños la  Navidad  la vivíamos en familia  con padres , tíos y primos. Íbamos a buscar musgo al monte y  poníamos el nacimiento.  En Nochebuena por la  tarde  solíamos cantar  villancicos por las  casas de los  vecinos  del pueblo y nos  daban el aguinaldo o caramelos. Por la noche tomábamos una sopa de pescado , un pavo  asado y turrones que lo cocinaba mi tía. Después de cenar  nos íbamos a la  cama  con la ilusión que  nos visitaba el Olantzero y nos traían los regalos.  Nos levantábamos temprano  para   ver  lo que nos había  dejado y jugábamos  con los juguetes.

 

 

RELATO, La bruja patrocinia

Hace más de un siglo en una comarca ubicada en el suroeste de Extremadura, vivía  en un barrio humilde de una ciudad que pertenecía a la raya una mujer amiga de brujerías y bebedizos llamada Patrocinia. Ella tenía una hija que se enamoró y se casó con un hombre que no era del agrado de su madre.
El matrimonio tenía dos hijas de corta edad y estaba la mujer embarazada de gemelos. El marido era muy ruin y a su mujer no la trataba demasiado bien y la maltrataba, por lo que Patrocinia ya cansada de esa situación urgió una trama para acabar con la vida de su yerno.
El hombre acostumbraba cada tarde al volver del trabajo al llegar casa merendar un vaso vino con pan y queso, que su mujer le dejaba preparado todos los días sobre la mesa de la  cocina.
Un día aprovechando Patrocinia que la hija no estaba en casa, preparo la merienda para su yerno y puso en el vino un bebedizo de los que ella preparaba, para así acabar con la vida del yerno.
Pero ese día la hija volvió antes de tiempo a casa y al ver el vino y las viandas sobre la mesa, cogió un trozo de pan y queso y se bebió el vaso de vino. En ese mismo momento Patrocinia entro en la cocina y al ver el vaso vació se echó las manos a la cabeza y le dijo a su hija:

 -¡Qué has hecho hija mía! -señalando el vaso con la mirada-¿Madre qué? -mirando con cara de duda

-Beber el vaso de vino que estaba sobre la mesa  ¡madre!

Patrocinia con gran disgusto le dijo a su hija:

– ¡el vino era para tu marido!
Al poco tiempo la hija enfermó y murió, y sus gemelos con ella.
El yerno al morir su mujer y no congeniar con su suegra se fue a trabajar a otro lugar y dejó a sus otras dos hijas al cuidado de la abuela.

Patrocinia al saber que su hija murió en vez de su yerno se volvió, enloquecida. Se sumió en una depresión por el pesar que le causó la muerte de su hija. Dio a sus nietas un trato vejatorio de maltratos y palizas.

 

bruja 2

He intentado indagar más sobre esta historia que me la contó una amiga mía biznieta de Patrocinia, todavía vive una nieta de la mujer, estuvimos preguntándole a ella sobre la historia y ella no quiso remover el pasado. He preguntado a vecinas del barrio y dicen que era una mujer muy rara pero buena mujer. Murió muy viejecita y vivió cuidada por sus nietas hasta su muerte. Según sus vecinas tenía un aspecto de mujer antigua era muy alta y su vestimenta de negro por su forma de vestir siempre con faldas largas y blusas muy amplias y con pañuelo negro en la cabeza tenía parecido a una bruja. 

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

 

 

 

Amigos he pensado que en esta felicitación de Navidad no voy a utilizar el instantáneas de Internet sino que he sacado de la caja de mis recuerdos tarjetas de Navidad que hice de niña con sus felicitaciones y que guardo con todo cariño ya tanto tiempo. Espero que os gusten.

tenia 5 años

tarjeta 1
Tenia 7 años

tarjeta 2

tenia 11 años

tarjeta 3

tenia  14 años

tarjeta 5

tenia 14 años
tarjeta 4

Esta la he pintado ahora  para felicitaros a vosotros mis amigos blogueros.
Que paséis unas fiestas entrañables rodeados de todos los familiares y amigos.Os deseo de todo corazón.

tarjeta 7

Un abrazo

 

 

RELATO ” El trofeo de Carmina”

 

 

El trofeo de Carmina

El sol de media tarde mantenía templada la  piedra de la  pared  que  protegía la entrada de la puerta del Calvario. Carmina permanecía apoyada en el muro cuando por detrás una voz que le sonaba familiar le saludo, ella se volvió y allí estaba  su antiguo profesor de Filosofía.

DSC_0744 Puerta  Calvario

Ella vio  la luz a sus dudas cuando se percató que era Salvador, pues recordó que él en sus clases era un buen traductor de latín. ¡Hola!  nunca me alegré tanto de encontrarte hoy aquí, pues tengo unas dudas que deseo que me las puedas aclarar — Le dijo-Carmina le mostró un libro que saco de su mochila y que Salvador tomo entre sus manos, Carmina ojeó una página hasta detenerse en una frase que leyó de corrido y le mostró al filósofo que deletreo el texto en latino,  usque ad gradum chori initia in direct ex introito verae sapientiae lunare complementum sepultum est.

La inseguridad en la voz y la súplica de su mirada atestiguan la consciencia de su imprecisa traducción:-“En el coro está  enterrado el verdadero conocimiento lunar”.-
– Te has aproximado, aunque es probable que Salustio no hubiese reservado ningún lugar privilegiado del Quirinal a tu traducción. -Se burlo Carmina- El significado correcto es este. Desde la entrada y en línea recta hasta el comienzo de las escaleras del coro se halla enterrado el complemento lunar del auténtico  conocimiento. – ¡Complemento lunar…! Salvador elevó su tono de voz-¿qué hacías anoche con la cara dirigida hacia la luna?  ¡Chissst!, – Carmina le toco los labios con el dedo índice. -No hables tan alto.

-Le reveló que la noche pasada no hizo sino iniciar la mutación química de su rostro mediante el cobalto, titanio y magnesio contenidos en los rayos lunares, ya que esta actividad constituía el preludio de la Gran Obra que había de llevar a cabo esta en el interior de la  torre o…. en el interior de la Iglesia? Pero, ¿a qué gran obra te refrieres? -sus fulgentes ojos escrutaban la palidez de Carmina-
Y… en una iglesia. ¿No será en la iglesia de Sta. María….?

CAM_5076

-Así es. – respondió sin exteriorizar emoción alguna, mientras buscaba en el libro una página cuya numeración parecía conocer de memoria. -Lee esto, – le señaló unas líneas con el dedo.

Sub cetario praesente, quorum templum templi militum fuisse un parientinais.

-La manifestante expresión de estupor tras la lectura evidenció por segunda vez sus lagunas de formación clásica.

-Todo está muy claro,  en la iglesia  de Sta. María,  Cetario, Cetarium, se construyó sobre las ruinas de una antigua iglesia templaría y en su subsuelo se esconde el secreto que busco.

-Bueno, supongamos que esa cita  se refiere al coro de la iglesia.   Se había vuelto hacia ella, con ojos de sorpresa. -considéreme así, pero qué se esconde ahí que te conduce a rituales…  Carmina se sentó en el perfil de un ágil salto. -lo escribió,- sujetaba el libro en el regazo,- Nicolás Lenglet Dufresnoy, alquimista holandés de siglo XVIII, que a su vez cita a Lucas Tuy, cronista del siglo XIII quien da fe de una serie de emplazamientos templarios en la península y concretamente templarios portugueses en  Olivenza  – Hizo una pausa para mirar  al horizonte  Durante unos segundos sólo sonaba el piar de los pájaros y el rumor de un tractor que pasaba, hasta que Carmina descendió del perfil y aferró la mano de Salvador. -Ayúdame a encontrar la sal Sublimada, el Pulvis Coeruleus de los alquimistas medievales que según Lucas Tuy, se halla dispersa en los cimientos de la iglesia templaría sobre la que se construyó esta Iglesia,- Le señaló la torre.

Fotoblog

Secunda mi plan, pues, aunque te parezca inconcebible, tú también te vas a beneficiar del hallazgo.

-Sal Subliminal…, polvos azules de alquimista…, templarios en Olivenza, Salvador soltó una carcajada,

-Carmina, me parece que no llego a captar tu sentido del humor. De todos modos, no tengo ningún inconveniente en acompañarte en dicha aventura. Carmina exteriorizó su alivio en una amplia sonrisa. Acababa de interpretar la aprobación de su profesor, se arrimó a él y le invito a regresar al pueblo.

Con voz queda, suave, iba poniendo al tanto acerca de proyecto, consistente en la búsqueda del Polvo Azul de la alquimia medieval, a pesar de la terca insistencia de Salvador por conocer la utilidad del Pulvis Coeruleus, no soltó prenda, postergando las aclaraciones para el momento decisivo, debían de presentarse esta noche en la iglesia. Aprovecharían un funeral que había de comenzar dentro de una hora y media para ocultarse ene le templo una vez terminado las exequias. – En casa tengo un martillo, dos cinceles y un cortafrío. Cuento además de guantes de látex, linternas, pilas y sacos de basura.- – Creo que será suficiente- Le estampó un beso en la mejilla. – ¡Ah!, no estaría de más que llevaras en una bolsa camisa y pantalón vaquero más usados que tengas.

-¡Que disparate, Carmina, que disparate!. ¡Ojala! nos proteja el espíritu de algún templario-  -Salva, a las seis y media en la  puerta  de la iglesia de Sta. María.

A la hora señalada allí estaban Carmina con una abultada bolsa colgada del hombro y Salvador se acercó a ella, entrando los dos antes de que sacaran el ataúd del coche fúnebre. Tomaron asiento en uno de los escasos espacios vacíos de un banco.

Llegado el momento de la comunión, Salvador aprovecho el desfile de algunos fieles para garabatear en unas líneas en un trozo de papel que con disimulo entrego a su compañera “Tendrá que ser en un confesionario”.

Cuando los cánticos finales despidan al féretro y los asistentes a la ceremonia religiosa abandonaban la iglesia, Salvador y Carmina se desplazaron hasta el más próximo confesionario. Comprobaron que no les  había visto  nadie y se escondieron en su interior. Solo tenían que esperar que todos abandonaran el lugar y se cerrara la iglesia.

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Una ve que se quedaron solos en el lugar Carmina vacío el bolso y colocó su contenido en el suelo, comprobó que no había olvidado nada de lo preparado y abrió el libro sin titubeos y encontró la pagina cuyo contenido conocía casi de memoria y elevó los ojos hacia debajo del coro, musitando:

es introito usque ad gradum chidori initia…
¡Salva! debemos extraer estas dos baldosas… tras una corta carrera se detuvo frente a las escalinatas de acceso al coro. -Un cincel y un martillo bastaron para separar las junturas.

-De acuerdo emprendamos la búsqueda de la Sal sublime, pero antes debo conocer los motivos por los que quieres encontrar esos polvos mágicos.

– ¡Mira Salva! Vamos en pos de una de las Grandes Obras. Cuando los rayos de radio cobalto que la luna infiltró anoche en mi rostro los combine con la cantidad exacta de mercurio y azufre que constituyen el ingüento del Pulvis Coeruleus o Sal Sublimada, mi rostro no envejecerá jamás. Cumpliré años, transcurrirá décadas de mi vida sin que mi cara muestre, estrías, frunces y arrugas. De manera que habré cumplido el anhelo por el que la mayoría de las personas arruinarían fortunas. Lograré la eterna juventud Salva. ¿Sabes qué significa eso para una mujer?

Salvador la miro a los ojos y no pudo evitar un ligero estremecimiento ante el fulgor que dinamitaban. -Si las cosas fueran como dices, hace tiempo que las multinacionales farmacéuticas o los grandes laboratorios de dermis-estética ya hubieran obrado el prodigio.

-No recuerda que hay que emplear la cantidad exacta, el enigma de la proporción justa de mercurio y azufre combinado con los rayos lunares desapareció con los alquimistas templarios y nadie hasta hoy ha logrado renacer su fórmula.

– Manos a la obra Carmina le -dijo Salvador-.-Aquí- le señaló Carmina- Separamos las ensambladuras de estas baldosas. Ten cuidado no romperlas, tenemos que dejarlas igual que estaban para no dejar rastros.

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-Vamos a ver con qué nos encontramos aquí debajo- Salvador enfocó la linterna hacia las pétreas superficies que ocultaban las baldosas. Cogió el martillo comenzó a golpearla sobre el cincel, un boquete se abrió ante sus ojos a diez centímetros de profundidad, metió la mano. Estoy nerviosa y emocionada, Salva. Estamos a punto de descubrir el mágico secreto enterrado durante centurias.

-A Salvador le temblaban las manos cuando se dispuso a abrir los sacos para guardar todo resto de cemento y argamasa. – Debemos evitar que el barro se esparza por el suelo.

Al cabo de media hora la crisopeya desveló la oculta esencia de la materia, todo se transformó en oro, pero no en simple metal, sino en el oro de la felicidad, de la justicia, de la belleza y la bondad.

Salvador se levanto de un brinco propio de adolescente, -¡Carmina ven aquí, mira, asómate!, – y le señaló unos diminutos puntos que, bajo el foco de la linterna reverberaban en el limo.

La joven Carmina presa de la agitación estiró el brazo y tras comprobar la presencia de unos suaves centelleos azulados, se embadurnó el rostro mientras danzaba y giraba sobre sí misma como un derviche persa. Salvador contemplaba el azulado rostro de su compañera como si ésta se aprestara a oficiar un rito tribal. Continuó observándola hasta que se abalanzó sobre él y estampó sus labios en la boca. -Gracias, Salva, gracias, no creo que alcances a comprender los que significa esto para mí.

Acaríciame, acaríciame,-susurraba Carmina- Salvador, la despojo de su blusa y del sujetador. La encontraba más atractiva con la cara embadurnada que con su mácula palidez habitual. En medio de la nebulosa pasional se acomodaron desnudos en un banco. Salvador, sentado, con la espalda apoyada en el respaldo y Carmina encima con las piernas separadas hacia afuera por el hueco y el espaldar.  -Hieros Gamos… renazco a la belleza inmarchitable… La gran Obra se consuma- Suspira Carmina entre jadeos.- ¡Hieros Gamos…!

 

 

 

 

 

 

 

RELATO ” El trofeo de Carmina”

 

El trofeo de Carmina

El sol de media tarde mantenía templada la  piedra de la  pared  que  protegía la entrada de la puerta del Calvario. Carmina permanecía apoyada en el muro cuando por detrás una voz que le sonaba familiar le saludo, ella se volvió y allí estaba  su antiguo profesor de Filosofía.

DSC_0744 Puerta  Calvario

Ella vio  la luz a sus dudas cuando se percató que era Salvador, pues recordó que él en sus clases era un buen traductor de latín. ¡Hola!  nunca me alegré tanto de encontrarte hoy aquí, pues tengo unas dudas que deseo que me las puedas aclarar — Le dijo-Carmina le mostró un libro que saco de su mochila y que Salvador tomo entre sus manos, Carmina ojeó una página hasta detenerse en una frase que leyó de corrido y le mostró al filósofo que deletreo el texto en latino,  usque ad gradum chori initia in direct ex introito verae sapientiae lunare complementum sepultum est.

La inseguridad en la voz y la súplica de su mirada atestiguan la consciencia de su imprecisa traducción:-“En el coro está  enterrado el verdadero conocimiento lunar”.-
– Te has aproximado, aunque es probable que Salustio no hubiese reservado ningún lugar privilegiado del Quirinal a tu traducción. -Se burlo Carmina- El significado correcto es este. Desde la entrada y en línea recta hasta el comienzo de las escaleras del coro se halla enterrado el complemento lunar del auténtico  conocimiento. – ¡Complemento lunar…! Salvador elevó su tono de voz-¿qué hacías anoche con la cara dirigida hacia la luna?  ¡Chissst!, – Carmina le toco los labios con el dedo índice. -No hables tan alto.

-Le reveló que la noche pasada no hizo sino iniciar la mutación química de su rostro mediante el cobalto, titanio y magnesio contenidos en los rayos lunares, ya que esta actividad constituía el preludio de la Gran Obra que había de llevar a cabo esta en el interior de la  torre o…. en el interior de la Iglesia? Pero, ¿a qué gran obra te refrieres? -sus fulgentes ojos escrutaban la palidez de Carmina-
Y… en una iglesia. ¿No será en la iglesia de Sta. María….?

-Así es. – respondió sin exteriorizar emoción alguna, mientras buscaba en el libro una página cuya numeración parecía conocer de memoria. -Lee esto, – le señaló unas líneas con el dedo.

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Sub cetario praesente, quorum templum templi militum fuisse un parientinais.

-La manifestante expresión de estupor tras la lectura evidenció por segunda vez sus lagunas de formación clásica.

-Todo está muy claro,  en la iglesia  de Sta. María,  Cetario, Cetarium, se construyó sobre las ruinas de una antigua iglesia templaría y en su subsuelo se esconde el secreto que busco.

-Bueno, supongamos que esa cita  se refiere al coro de la iglesia.   Se había vuelto hacia ella, con ojos de sorpresa. -considéreme así, pero qué se esconde ahí que te conduce a rituales…  Carmina se sentó en el perfil de un ágil salto. -lo escribió,- sujetaba el libro en el regazo,- Nicolás Lenglet Dufresnoy, alquimista holandés de siglo XVIII, que a su vez cita a Lucas Tuy, cronista del siglo XIII quien da fe de una serie de emplazamientos templarios en la península y concretamente templarios portugueses en  Olivenza  – Hizo una pausa para mirar  al horizonte  Durante unos segundos sólo sonaba el piar de los pájaros y el rumor de un tractor que pasaba, hasta que Carmina descendió del perfil y aferró la mano de Salvador. -Ayúdame a encontrar la sal Sublimada, el Pulvis Coeruleus de los alquimistas medievales que según Lucas Tuy, se halla dispersa en los cimientos de la iglesia templaría sobre la que se construyó esta Iglesia,- Le señaló la torre.

Fotoblog

Secunda mi plan, pues, aunque te parezca inconcebible, tú también te vas a beneficiar del hallazgo.

-Sal Subliminal…, polvos azules de alquimista…, templarios en Olivenza, Salvador soltó una carcajada,

-Carmina, me parece que no llego a captar tu sentido del humor. De todos modos, no tengo ningún inconveniente en acompañarte en dicha aventura. Carmina exteriorizó su alivio en una amplia sonrisa. Acababa de interpretar la aprobación de su profesor, se arrimó a él y le invito a regresar al pueblo.

Con voz queda, suave, iba poniendo al tanto acerca de proyecto, consistente en la búsqueda del Polvo Azul de la alquimia medieval, a pesar de la terca insistencia de Salvador por conocer la utilidad del Pulvis Coeruleus, no soltó prenda, postergando las aclaraciones para el momento decisivo, debían de presentarse esta noche en la iglesia. Aprovecharían un funeral que había de comenzar dentro de una hora y media para ocultarse ene le templo una vez terminado las exequias. – En casa tengo un martillo, dos cinceles y un cortafrío. Cuento además de guantes de látex, linternas, pilas y sacos de basura.- – Creo que será suficiente- Le estampó un beso en la mejilla. – ¡Ah!, no estaría de más que llevaras en una bolsa camisa y pantalón vaquero más usados que tengas.

-¡Que disparate, Carmina, que disparate!. ¡Ojala! nos proteja el espíritu de algún templario-  -Salva, a las seis y media en la  puerta  de la iglesia de Sta. María.

A la hora señalada allí estaban Carmina con una abultada bolsa colgada del hombro y Salvador se acercó a ella, entrando los dos antes de que sacaran el ataúd del coche fúnebre. Tomaron asiento en uno de los escasos espacios vacíos de un banco.

Llegado el momento de la comunión, Salvador aprovecho el desfile de algunos fieles para garabatear en unas líneas en un trozo de papel que con disimulo entrego a su compañera “Tendrá que ser en un confesionario”.

Cuando los cánticos finales despidan al féretro y los asistentes a la ceremonia religiosa abandonaban la iglesia, Salvador y Carmina se desplazaron hasta el más próximo confesionario. Comprobaron que no les  había visto  nadie y se escondieron en su interior. Solo tenían que esperar que todos abandonaran el lugar y se cerrara la iglesia.

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Una vez que se quedaron solos en el lugar Carmina vacío el bolso y colocó su contenido en el suelo, comprobó que no había olvidado nada de lo preparado y abrió el libro sin titubeos y encontró la pagina cuyo contenido conocía casi de memoria y elevó los ojos hacia debajo del coro, musitando:

es introito usque ad gradum chidori initia…
¡Salva! debemos extraer estas dos baldosas… tras una corta carrera se detuvo frente a las escalinatas de acceso al coro. -Un cincel y un martillo bastaron para separar las junturas.

-De acuerdo emprendamos la búsqueda de la Sal sublime, pero antes debo conocer los motivos por los que quieres encontrar esos polvos mágicos.

– ¡Mira Salva! Vamos en pos de una de las Grandes Obras. Cuando los rayos de radio cobalto que la luna infiltró anoche en mi rostro los combine con la cantidad exacta de mercurio y azufre que constituyen el ingüento del Pulvis Coeruleus o Sal Sublimada, mi rostro no envejecerá jamás. Cumpliré años, transcurrirá décadas de mi vida sin que mi cara muestre, estrías, frunces y arrugas. De manera que habré cumplido el anhelo por el que la mayoría de las personas arruinarían fortunas. Lograré la eterna juventud Salva. ¿Sabes qué significa eso para una mujer?

Salvador la miro a los ojos y no pudo evitar un ligero estremecimiento ante el fulgor que dinamitaban. -Si las cosas fueran como dices, hace tiempo que las multinacionales farmacéuticas o los grandes laboratorios de dermis-estética ya hubieran obrado el prodigio.

-No recuerda que hay que emplear la cantidad exacta, el enigma de la proporción justa de mercurio y azufre combinado con los rayos lunares desapareció con los alquimistas templarios y nadie hasta hoy ha logrado renacer su fórmula.

– Manos a la obra Carmina le -dijo Salvador-.-Aquí- le señaló Carmina- Separamos las ensambladuras de estas baldosas. Ten cuidado no romperlas, tenemos que dejarlas igual que estaban para no dejar rastros.

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-Vamos a ver con qué nos encontramos aquí debajo- Salvador enfocó la linterna hacia las pétreas superficies que ocultaban las baldosas. Cogió el martillo comenzó a golpearla sobre el cincel, un boquete se abrió ante sus ojos a diez centímetros de profundidad, metió la mano. Estoy nerviosa y emocionada, Salva. Estamos a punto de descubrir el mágico secreto enterrado durante centurias.

-A Salvador le temblaban las manos cuando se dispuso a abrir los sacos para guardar todo resto de cemento y argamasa. – Debemos evitar que el barro se esparza por el suelo.

Al cabo de media hora la crisopeya desveló la oculta esencia de la materia, todo se transformó en oro, pero no en simple metal, sino en el oro de la felicidad, de la justicia, de la belleza y la bondad.

Salvador se levanto de un brinco propio de adolescente, -¡Carmina ven aquí, mira, asómate!, – y le señaló unos diminutos puntos que, bajo el foco de la linterna reverberaban en el limo.

La joven Carmina presa de la agitación estiró el brazo y tras comprobar la presencia de unos suaves centelleos azulados, se embadurnó el rostro mientras danzaba y giraba sobre sí misma como un derviche persa. Salvador contemplaba el azulado rostro de su compañera como si ésta se aprestara a oficiar un rito tribal. Continuó observándola hasta que se abalanzó sobre él y estampó sus labios en la boca. -Gracias, Salva, gracias, no creo que alcances a comprender los que significa esto para mí.

Acaríciame, acaríciame,-susurraba Carmina- Salvador, la despojo de su blusa y del sujetador. La encontraba más atractiva con la cara embadurnada que con su mácula palidez habitual. En medio de la nebulosa pasional se acomodaron desnudos en un banco. Salvador, sentado, con la espalda apoyada en el respaldo y Carmina encima con las piernas separadas hacia afuera por el hueco y el espaldar.  -Hieros Gamos… renazco a la belleza inmarchitable… La gran Obra se consuma- Suspira Carmina entre jadeos.- ¡Hieros Gamos…!

 

OLIVENZA MI ESENCIA 3 Capilla de Nuestra Sra. de la Concepción

Historia: Dicha ermita se llamó antiguamente de Santa Quiteria, desconociéndose su fecha de fundación. Hoy en día sólo disponemos de la información que nos facilita la inscripción que se encuentra en su portada. La misma indica que fue ofrecida en el año de 1620 por el mayordomo y otros cargos de la hermandad, cuyos nombres se relatan.

 

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Estructura exterior: Presenta fachada sencilla, encalada. En la parte inferior, rodeada por dos vanos enrejados, se abre la puerta principal con portada de mármol rematada en frontón triangular avolutado en su vértice superior. En el nivel superior se abre un ventanal sencillo de forma cuadrada, sin ornamentación. Remata todo un frontón sin base ni otros elementos, salvo acroteras en sus extremos, acabadas en esferas. Sobre el vértice del frontón una sencilla espadaña adornada por volutas laterales, soporta un esquilón.5 Capilla de la Asunción

 

Estructura interior: De una sola planta, en rectángulo, bajo una bóveda de cañón. Destacan dos piezas importantes: retablo mayor y púlpito. Este último con un importante trabajo de forja. En cuanto al retablo mayor, su estructura es marmórea, en estilo neoclásico. Se presenta en una capilla mayor cerrada por arco de medio punto. Se estructura en una calle central con hornacina elevada sobre el sagrario, donde se venera a Nuestra Señora de la Concepción. Las calles laterales se componen de hornacinas rectangulares en la parte superior y en arco de medio punto en la inferior. Toda la estructura aparece limitada por cuatro columnas clásicas. A los pies de la nave se encuentra un coro sencillo. La imagen de Nuestra Señora de la Concepción que aquí se venera es objeto de culto especial durante todo el mes de mayo. En diciembre se le dedica una novena, trasladándose a la parroquia de la Magdalena. Esta ermita es conocida entre el pueblo simplemente como la “ermita de la Virgen”,

Documentación de la  guia de turismo